En la historia de la tecnología española, pocos proyectos han tenido la audacia y el impacto de GNU/LinEx. Si bien en episodios anteriores de este podcast analizamos la visión política y el marco institucional que permitió su nacimiento, hoy nos sumergimos en el corazón del sistema. Nos alejamos de los decretos para conocer la ingeniería, los problemas de hardware y la pasión docente que hizo que LinEx no fuera solo un deseo político, sino una realidad cotidiana para miles de estudiantes.
Para este viaje contamos con José Luis Redrejo, profesor de formación profesional y una de las figuras clave en el desarrollo y estabilidad de la distribución. Junto a él, desgranamos cómo un grupo de «aficionados» apasionados acabó gestionando una de las mayores redes de software libre del mundo.
El Origen: Un Amor a Primera Vista
La historia de José Luis con LinEx comienza casi por casualidad. En una época donde Linux era territorio exclusivo de ingenieros y entusiastas, él ya «cacharreaba» con Red Hat y Unix por cuenta propia. El día de la presentación de la primera versión de LinEx (desarrollada inicialmente por la empresa Andago), José Luis asistía a unas jornadas técnicas cercanas. Al escuchar la presentación, su «lado docente» saltó de inmediato.
«Había cosas que para los profesores no me parecían buena idea y que se podían hacer diferente», recuerda Redrejo. Aquel comentario a pie de estrado con Jesús Rubio fue el inicio de todo. Lo que comenzó como un curso de formación para asesores terminó en una propuesta audaz: él y su colega Antonio Llan se ofrecieron para mejorar y desarrollar las siguientes versiones del sistema.
Es fascinante pensar que las versiones 2 y 3 de LinEx, las que realmente consolidaron el sistema, se hicieron en vacaciones de verano y navidad, robando horas al sueño y a la familia. LinEx nació del esfuerzo voluntario de docentes que sabían exactamente qué necesitaba un aula.
De 20 Centros a 100.000 Ordenadores: El Desafío de la Escala
Uno de los puntos de inflexión más dramáticos del proyecto fue la decisión de la Consejería de Educación de aplicar el «café para todos». Inicialmente, el plan contemplaba apenas 20 institutos piloto. Sin embargo, ante la presión de otros directores, la Junta de Extremadura decidió dotar a toda la región.
Aquí es donde la ingeniería de José Luis y su equipo brilló. No se trataba solo de crear un CD de instalación; se trataba de diseñar una arquitectura capaz de mantener y actualizar 100.000 ordenadores. «Ya no era hacer algo que pudieras instalar en un ordenador, era hacer algo que te permitiera a través de internet cambiar todos los sistemas de toda la red», explica José Luis.
Para lograrlo, diseñaron una estructura jerárquica piramidal. Un solo cambio en un archivo en la central de Mérida podía replicarse en servidores de centro, luego en servidores de aula y, finalmente, alcanzar a cada terminal de estudiante. Esta robustez es tal que, según comenta Redrejo, la base de esa configuración sigue funcionando más de una década después.
La «Magia» del Escritorio Móvil y el NFS
Para un usuario moderno, el concepto de «la nube» es algo natural. Pero en la Extremadura de principios de los 2000, lograr que un profesor pudiera sentarse en cualquier aula de cualquier centro y encontrar sus archivos exactamente como los dejó, era pura magia tecnológica.
Esto se logró gracias a una implementación magistral de NFS (Network File System) y LDAP. La red de Extremadura no solo conectaba ordenadores; conectaba identidades. Esta movilidad del escritorio docente fue uno de los mayores avances para la productividad educativa de la época, eliminando la necesidad de cargar con disquetes o CDs de un lado a otro.
El Día del Rey: Tensión en la Sala de Máquinas
Una de las anécdotas más vibrantes del episodio es la visita del Rey para inaugurar un centro educativo en Granadilla. La presión era máxima: los ordenadores estaban allí, pero no configurados para el escenario real de la inauguración.
Jesús Rubio y Paco Huerta se desplazaron al centro mientras José Luis, desde Mérida, operaba el sistema remotamente. «Vete a esa aula, enciende los ordenadores», ordenaba José Luis. De repente, como si de un truco de ilusionismo se tratara, los escritorios con iconos de monumentos extremeños empezaron a aparecer sincronizados en todos los monitores justo antes de que entrara la comitiva real. Fue el triunfo silencioso de la técnica sobre el caos administrativo.
El Reto del Hardware y la Soberanía Tecnológica
No todo fue un camino de rosas. La compra de 100.000 equipos resultó en la llegada de cinco marcas diferentes, cada una con BIOS, controladores y problemas de disco distintos. En una era donde los fabricantes no daban soporte a Linux, el equipo de LinEx tuvo que hacer una labor titánica de ingeniería inversa y desarrollo de drivers.
Esta lucha subraya una de las reflexiones más profundas de José Luis: la importancia del software libre como sentido común. «No entiendo cómo desarrollos pagados por todos los ciudadanos no son públicos», afirma. Para él, el uso de software libre en la administración no es una cuestión de izquierda o derecha, sino de evitar «cajas negras» impuestas por empresas extranjeras y de tener control real sobre las herramientas que educan a nuestros hijos.
Legado y Colaboración con Debian
LinEx no fue una isla. Desde el principio, José Luis y su equipo tuvieron claro que debían devolver sus avances a la comunidad mundial. A través de proyectos como Debian Edu, las mejoras desarrolladas en Extremadura llegaron al repositorio principal de Debian (upstream), beneficiando a usuarios de todo el planeta.
Esta colaboración técnica permitió conocer a los mejores expertos mundiales y situar a los técnicos españoles en la élite del software libre. A pesar de los cambios políticos posteriores que «frenaron» el impulso inicial de LinEx, el código permanece, el conocimiento se compartió y el impacto en una generación de extremeños es imborrable.
Conclusión: ¿Qué Aprendemos de LinEx?
Al mirar atrás, José Luis Redrejo se siente orgulloso, pero también reflexivo. La lección de LinEx es que la tecnología debe estar al servicio de las personas y que, con el equipo adecuado y la libertad de acción necesaria, se pueden resolver problemas de escala mundial desde una región rural.
LinEx fue mucho más que una distribución; fue una demostración de que la soberanía tecnológica es posible. Hoy, mientras navegamos en un mar de servicios cerrados y algoritmos opacos, el ejemplo de la «sala de máquinas» de LinEx brilla con más fuerza que nunca.
Participantes:
- José Luis Redrejo. Desarrollador de gnuLinEx. Profesor de Secundaria.
- Jesús Rubio. Durante esos años fue Jefe de Servicio en la Dirección General de Sociedad de la Información de la Junta de Extremadura.
- Jesús González-Barahona. Catedrático del área de Ingeniería Telemática en la Universidad Rey Juan Carlos (Móstoles, Madrid).
- Lorenzo Carbonell.
Música:
- Discovery by Scott Buckley – released under CC-BY 4.0. www.scottbuckley.com.au


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